Al comienzo de redactar estas curiosidades pensamos en consultar la palabra LIBRO, tal y como la define el diccionario, y nos encontramos con las siguientes explicaciones en tres diccionarios diferentes que tenemos a mano en nuestra biblioteca particular:

Diccionario Hispánico Universal (1946)

LIBRO: Reunión de muchas hojas de papel, vitela, etc…, ordinariamente impresas que encuadernadas forman un volumen. Para los efectos legales todo impreso no periódico que contiene 200 páginas o más.

Gran Enciclopedia Ilustrada (1981)

LIBRO: conjunto de hojas manuscritas e impresas, reunidas y ordenadas para la lectura. (Según la ley española de 12 de mayo de 1960 un libro es todo impreso no periódico de 49 páginas o más, incluidas las cubiertas).

Diccionario de la Real Academia Española (1992)

LIBRO: conjunto de muchas hojas de papel, vitela, etc… Ordinariamente impresas, que se han cosido o encuadernado juntas con cubierta de papel, cartón, pergamino u otra piel, etc.., y que forman un volumen. (Aquí no se menciona el número de hojas para ser libro, solo se menciona «muchas»).

Aunque en lo esencial estén de acuerdo, no han dejado de sorprendernos las tres exposiciones que figuran en ellas.

Estas curiosidades las vamos a considerar a partir de la invención de la imprenta, a mediados del siglo XV, que es cuando el libro, por su divulgación y precio, se convierte en una revolución cultural, que coincide a su vez con El Renacimiento, movimiento cultural y artístico que tuvo su origen en Italia y que se extendió a todos los países de Europa Occidental.

 

«Cuando leo por primera vez un buen libro, tengo el mismo placer como si contrajera una nueva amistad; cuando lo vuelvo a leer, es un antiguo amigo que voy a visitar»… VOLTAIRE

 

 

La Biblia y El Corán, como fundamento de las dos regiones más importantes del mundo, tuvieron desde el principio del libro impreso el instrumento más eficaz para la divulgación y conocimiento de sus creencias.

 

Precisamente fue La Biblia de 42 líneas por páginas el primero de los libros que se imprimieron en el taller de Gutenberg en el año 1456 y constaba de 1000 páginas. Su tirada fue de 186 ejemplares.

 

El Corán, que prohíbe representar la figura de Alá y a las criaturas animadas, se esmeró en la importancia de su caligrafía considerando que la función de ésta no es solamente reproducir un texto sino también decorarlo. Su diseño gráfico y sus entrelazados dieron una escritura artística muy bien definida por la palabra ARABESCO.

LA BIBLIA (IZQUIERDA ) Y EL CORÁN (DERECHA)

No se quedaron atrás las autoridades Israelitas que vieron en el arte de la imprenta un medio ideal para preservar su religión y su cultura. En Híjar, localidad aragonesa de la provincia de Teruel, había en el año 1485 una importante comunidad israelita en la que un impresor judío imprimió el libro titulado Orach Chajim (Sendero de la Vida) original de Jabob Ben Axer.

 

Asimismo a partir del día 31 de octubre de 1517 en que Lutero inició la Reforma Protestante, fijando en la puerta de la iglesia universitaria de Wittenberg los abusos que se cometían con las indulgencias, en algunos meses toda Alemania los conocía gracias al invento de la imprenta que había acaecido menos de 100 años antes y que estaba bien extendido en Europa. En 1521 ya se contaban 800 ediciones de unos 100 textos de Lutero. A su muerte, en 1546, se habían publicado 3700 ediciones de sus obras. Es evidente que el protestantismo halló en el libro y la imprenta un aliado inmejorable para su difusión y su asentamiento.

 

No tuvo la misma suerte Jan Hus, quien unos 40 años antes de ponerse Gutenberg a imprimir libros, enfrentó sus ideas reformadoras frente a Roma, las cuales apenas tuvieron difusión, y además al presentarse en el concilio de Constanza este le ordeno a morir en la hoguera. Se le considera como precursor del protestantismo.

Jan-Huss fue declarado culpable de herejía por el consejo y el 6 de julio de 1415 fue quemado en la hoguera como hereje

 

Era una época en que los libros, en algunos colegios, estaban encadenados a los pupitres, señal del valor que se les atribuía.

 

El arte de imprimir libros encontró en el papel un aliado importante, ya que permite mejor la impresión por ambas caras que con el papiro y el pergamino y, sobre todo, es más económico. El papel ya se conocía en Europa desde el siglo XII, donde fue introducido por los árabes a través de España (Jétiva) e Italia (Fabriano) quienes lo conocieron de los chinos donde se había inventado hacía dos mil años.

 

No hay que olvidar que el proceso más antiguo de elaboración de papel se remonta al siglo II a.C., y tuvo lugar en China durante la dinastía Han. A Ts’ai Lun, oficial del Emperador, se le considera el creador, pues elaboró una mezcla que superaba en finura al antiguo papiro de origen egipcio.